Literatura: Es crear un mundo nuevo que existe metafóricamente y se expresa a través de la lengua (ya sea hablada o escrita) recreándose en la mente del receptor (lector o escucha). Los mundos literarios son mundos paralelos al nuestro, etéreos, regidos por sus propias leyes de tiempo y espacio. Hacer literatura, decía una escritora, es pintar a grandes y pequeñas pinceladas a los personajes: es crear un mundo nuevo, dentro del corazón, de la mente, y de un papel" Desde el pecado original del hombre, quisimos ser como dioses y aquello implicaba crear otras almas como Dios creó las nuestras. Conforme a las diferencias, los universos creados por dioses y hombres son sensiblemente diferentes: 1.- Dios le dio alojo a nuestras almas en un cuerpo de carne, sangre y huesos, a su imagen y semejanza. 2.- Nosotros des dimos alojo a seres etéreos en la imaginación. Y como nadie los podía ver, creamos el umbral de la lengua que describe formas reales pero también entidades posibles. A través de ella, los personajes se alojaron, por ejemplo, en un papel, pero viven más allá de él y cabe decir, que también a nuestra imagen y semejanza, pues los verdaderos personajes literarios, son como nosotros, sólo les hace falta ser de carne y hueso. Sufren las mismas pasiones y deseos, no son artificiales. Tal vez no nos place completamente nuestro mundo y por eso decidimos crear otros, imaginarios, etéreos pero que podemos visitar cuando queramos al sólo abrir un libro, ponernos a escribir, o simplemente a imaginar y reimaginar. Sin embargo, esos mundos, en muchas ocasiones no son todo lo dulce que quisiéramos que fuesen, precisamente, porque son un reflejo de nuestro propio mundo. Cuando los personajes cometen el pecado original de ya no dejarse guiar por su autor, y toman conciencia de sí mismos, inventan el sufrimiento, pero también el más sublime de los placeres: la libertad de acción según sus pensamientos. Conocen el árbol del bien y el mal en su universo narrativo, su autor ya no les inventa nada, ellos viven por ellos mismos en ese universo, y el escritor el escritor ya no es más que el umbral de ese mundo imaginativo a este. Nosotros nos consideramos creaciones, (pero independientes de Dios, obramos por nuestra cuenta). Si los personajes se dan cuenta de eso, de que son personajes, creaciones de un autor (como en la novela Niebla, de Miguel de Unamuno), no por ello dejan de existir, ya que de todas maneras, cobran conciencia de sí mismos: primero dudan (piensan), luego existen (la máxima de descartes)... dudan de su existencia y por eso viven, pues al dudar están pensando y quien piensa, existe, es un alma, una conciencia, aunque no tenga cuerpo... o éste sea etéreo. Dicen que dios decide las cosas en el mundo, o al menos parte de ellas: es a lo que se le llama destino, independientemente de las acciones humanas. En un universo literario, los personajes actúan, pero la pluma la tiene el escritor, es el destino... aunque los personajes se guíen por sus propias acciones. Se puede hacer una distinción entre la obra literaria y el universo literario pues quizá muchos de los universos literarios llegan a ser obras literarias (comúnmente si se escriben), pero no todas las obras literarias son universos literarios. El universo literario es aquel en el cual los personajes cometieron el pecado original con su autor y viven, dentro de los límites de su propia dimensión, como seres reales, regidos por sus propias normas, afectos, traumas, acciones. Actúan por sí mismos, son independientes de su autor (aunque este quizá sea el destino). Una obra literaria puede o no ser un universo literario, depende de que tan libremente actúen los personajes y sientan por ellos mismos en sus almas etéreas. Pero así como nosotros seguimos envidiando a los dioses, sabiendo de su existencia, quizá si los personajes se enteraran de que son sólo personajes, y supieran qué características tenemos nosotros (la posibilidad mayor de actuar en un mundo físico, mientras que para ellos es mayoritariamente metafísico), quizá entonces también llegaran a envidiarnos. Un personaje del Arucol (novela de una servidora), que sabía esto, le escribe así una carta a su amada: no sabes, mi vida, cuánto desearía tener un cuerpo de carne, sangre y hueso y ser mortal y animal para amarte a tí, para sentirte en mi corazón latiendo henchido de sangre y amarte con un alma humana independiente que no quitase tiempo a la intermediaria del arucol, aunque ciertamente yo no sé si ella (la escritora) y todos los humanos le quiten tiempo a dios... (sigue). El personaje también realiza una comparación de que él sólo vive etéreamente en nuestro mundo, pero que tampoco la escritora podría trasladarse al suyo con todo su cuerpo de carne, sangre y hueso. Por su parte, en la novela Niebla, de Miguel de Unamuno, se reflexiona sobre el espacio-tiempo vital - y de la muerte- tanto de nosotros como de los personajes. Es entonces cuando Augusto Pérez, personaje de la novela que se da cuenta de su situación, le dice a Miguel de Unamuno (quien tiene la sartén por el mango por ser a fin de cuentas, el escritor) que así como él va a dejarlo de soñar, así también dios dejará de soñarlo a él y por ello se morirá irremediablemente. y esto porque el autor también había decidido matarlo irremediablemente a él. El espacio-tiempo-vida de una obra literaria es el tiempo comprendido desde que se gesta en la imaginación del autor hasta que éste deja de imaginarla. En los lectores, este espacio tiempo es en ocasiones más reducido, pues sólo tiene disponible lo que le da a conocer el autor de ese universo (la obra literaria producida, desde que comienza, hasta que termina). Sin embargo, una vez leída, la obra literaria podría continuar también, como universo posible en las mentes de los lectores y escuchas si la siguen imaginando o reinventando (pero ya no sería el universo puro imaginario del autor, sino otras posibilidades de dimensión derivadas o evocadas de ese propio universo). El mundo literario se hace más multifacético y perdurable mientras más personas lo recreen y conozcan. Algunas preguntas: -¿Es la obra literaria el libro, las hojas en donde escribió el autor? La literatura no es palpable, es imaginaria aunque se transmita a través de signos. Podría decirse que es un arte conceptual en donde es la idea (en este caso también la forma) y no el objeto lo que vale como obra artística (aunque la noción de arte conceptual se refiere a una corriente de las artes plásticas). A la obra literaria la conforman las representaciones, no las letras (ininteligibles sus combinaciones para quien no sepa leer o no conozca el idioma o los signos con los cuales se representa la idea). Lo anterior se explica, por ejemplo, en la corriente rusa de la glosemántica, donde se hace una real diferencia entre las partes del signo lingüístico y las representaciones que pueden emanar. La obra literaria es un universo imaginario, narrado a través de la lengua, pero no representado en ella por sí misma. La lengua versa sobre la obra como también narra acerca de la realidad, persiguiéndola, aproximándose a ella. Con la lengua se suelen inventar muchas cosas y existen ya que son nombradas en un universo narrado, aunque su mundo sea metafísico. ¿En dónde más podríamos ubicar a la literatura como arte si no es en los universos posibles llenos de forma y creación? no importan tanto las hojas del libro ni como estén hechas las letras, es un nivel más abstracto: el de la lengua y lo que a través de ella se representa. El universo imaginario que es la obra literaria no se forma dentro de las hojas y las letras o grafías, se descifra a través de ellas y se representa nuevamente en la mente del lector o escucha (es traducir el universo posible a los signos abstractos de la lengua y narrarlo para después ser descifrado, traducido nuevamente de los signos a esa realidad imaginaria que se representa en la mente del citado lector o escucha). Finalmente se puede decir que el libro en sí no es la obra de arte sino su contenedor (a menos que fuese un libro artístico refiriéndose a su única y especial encuadernación, al tipo de hojas, de las letras, de ilustraciones, hecho a mano, etcétera. pero estas cualidades artísticas serían plásticas, no literarias, lo literario es independiente de esto, no se valora el contenedor de la obra ni el material físico, sino el contenido y la forma). La lengua tampoco es la obra de arte pero sí el manejo de la misma y sus representaciones. Es el medio por el cual, se expresa y trasmite la obra a los otros. El contenedor tanto del medio (los signos ordenados y combinados de la lengua) como de la obra literaria (ese universo imaginario) bien podría ser un diskette o el disco duro de una computadora, siendo quizá no palpable, pero conteniendo el mismo medio de expresión y por ende, lo expresado para quien pueda descifrarlo. Es por todo lo anterior que el libro como sustancia física no es la esencia de la obra literaria. esta es virtual. no es palpable. -¿Influye la intención del autor para la creación de la obra literaria? Claro que sí, tanto es así que esto puede marcar la diferencia entre una obra de arte pura y una que no lo es o que es un producto comercial. Intenciones del autor: 1.-Si la hace para vender, es un producto comercial. (ejem. muchos de los best sellers) 2.-Si la hace para persuadir, es un producto comunicativo con intención persuasiva. (ejem. las novelas de Carlos Cuauthémoc Sánchez) 3.-Si la hace para ser famoso, o levantar polémica (a propósito), la obra se convierte en un medio para un fin y ya no es tan pura. ni aún terminada podría ser un fin pues continúa siendo esencialmente un medio para que los lectores alaben al autor o bien, se escandalicen con sus escritos. 4.-Cuando la intención del autor es sólo expresarse o, más aún, crear ese otro universo paralelo por el solo hecho de que exista y nada más (quizá motivado por una necesidad interior -la vocación del escritor-), entonces se está creando arte literario, en su manera más pura. *sin embargo, está clasificación no es tan rígida, generalmente existen híbridos, y el escritor por lo tanto, puede desear un poco de los tres primeros puntos aunque predomine el cuatro, el cual es la vocación que lo impulsa. Valor de una obra artística: (texto extraído del libro Apreciación y Expresión Plásticas, de Fernando Lojero Cansino. Ed. Santillana, pág.44) La obra artística contiene una serie de valores por los cuales podemos identificarla como tal y, al mismo tiempo, diferenciarla de otras creaciones humanas. Estos valores son los siguientes: Valor formal.- Se refiere a como está compuesta la obra. *(esto serían la forma y las técnicas literarias). Valor estético.- En general, trata de las sensaciones de agrado o desagrado que la obra produce. Valor artístico.- Indica la relación de la obra con la realidad del momento en que fue creada, así como su aportación a la historia del arte. La literatura no tiene bases ni parámetros fijos, pero sí muchas posibilidades. Quizá ese universo posible exista en realidad en otra dimensión y sólo se dé a conocer a través de intermediarios o mediums (y nos creemos tanto que nos sentimos dioses), ellos son, los escritores. Ser escritor de vocación es el placer más sublime de la creación imaginaria que se pueda experimentar, pero también puede ser una condena... porque son personajes que chupan de nuestra propia vida para vivir en ella (y quizá sí, sean de otro mundo y no creados como orgullosamene nos los jactamos). Pero ¡cuánto nos recreamos (o sufrimos) en ellos! Ser escritor es dejar que más seres -de diversa índole- se alojen en tu alma, para siempre... es por eso que los escribimos, los contamos... para no sofocarnos y para que ellos (como es su demanda) puedan existir, puedan ser conocidos, en esta dimensión hermana. Son Aliens imaginarios de dimensiones metafísicas.
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