Électronique Abrazaré convencido la penumbra en cada cuerpo sediento, enfermo de maldad y desprecio. Musitaré el evangelio y levantaré al muerto por última vez. Obsérvame, pues ofenderé tu creación en donde no sea permitido. Siete lenguas tuyas no impugnarán mi gloria, un millar de huestes no reconquistará tu libertad; todo a tu alrededor ha sido infectado. Compruébalo, Soy el profeta que asciende al firmamento preguntándose en secreto cómo enmudeció el atardecer. ¿Profesión? Homicida... ¿Entretenimiento? Nombrar los amores impedidos del príncipe embriagado... ¿Estupidez? Perpetuarme a través de un corazón ajeno... La muchedumbre permanece enardecida, no hay montaña lo suficientemente alta aún. Vivir un poco, agitar un poco; lecciones simples de una novela inconclusa. Permite al ciego contemplar y al tonto entender, dulce Filadelfia [ clap, clap, clap ] Culpa tardía, triunfador errabundo: ¿Escucharías el silencio si lo sugiriera? Descarga vaginal: solía violentarte hasta el límite, ¿Te cobijarías bajo mi piel nuevamente? Desearía ofrendar tu sexo a Dios [ O Deus que não estava lá ] lacerarlo insensiblemente por última vez. Desde luego que a él le entusiasmará tenerte a su lado: serás un títere inservible en su catálogo. Posee tantos como mentiras hayas pronunciado. Todas tus imágenes mienten, siempre lo han hecho; detestaría saber por qué. Encarnas una deformable expresión que consiguió arrebatarme su recuerdo, provocando un destino hastiado de extravagancias que nunca podrán confesarse.
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